No sé si es una droga blanda
Archivado en Audiovisual Fecha: 29-08-2008 09:22:15
Los que han estado enganchados a drogas consideradas, sin que se dude un momento de ello, como duras dicen que lo peor es haber perdido tanto tiempo de sus vidas. Años dedicados sólo a ellas que se convierten en un lapso muy prolongado de vacío en la memoria. Si perder el tiempo es una consecuencia importante de la adicción, entonces la televisión de mi comedor es una droga dura. Lo bueno es que no estoy muy enganchada. Paso mucho tiempo en la calle, en mi habitación, en la ducha y, por desgracia, en el trabajo. Y la paradoja es que todas estos lugares y sobre todo el último me salvan y me alejan de ella. Porque cuando llego a casa y entro en la sala de estar lo primero que hago no es otra cosa que encender el interruptor que es ese botoncito redondo y muy pequeño del mando a distancia, que es como un detonador, que pone en marcha la bomba de la pérdida del tiempo. Como estar sola con mi cabeza es doloroso (supongo que a todos los humanos de mi civilización les pasa algo similar) me he acostumbrado a ella, a su ruido y a su alarmismo, a los programas que supuran pus todas las tardes, a esta irradiación de energía autodestructiva. Ya no aguanto estar en mi cabeza y por eso cuando no estoy trabajando echo de menos tenerla ocupada en algo, en lo que sea. Por eso tomo tantas coca-colas y me siento en tantas terrazas, por eso ando tanto y voy de un lado a otro sin quedarme quieta en ninguno, porque si permanezco en alguno mucho rato puedes dar por sentado que es para ver la tele con más atención. Pero no, por suerte no estoy enganchada, y sin embargo quiero destrozarla para ganarle una hora y media más al día. Así que la próxima vez que me preguntes dónde está ese tiempo que necesitas para hacer aquello que quieres hacer y del que aseguras no disponer, ya sabes, cabecita mía tan tonta y tan de dejar lo que puedas hacer hoy para mañana, está en ese rectángulo de donde provienen todos los poltergeists del mundo.