Persona
Archivado en Personal Fecha: 09-07-2008 13:18:16
A veces, no sé qué me pasa, no comprendo que pueda habitar dentro de mi cuerpo. Por decirlo simple y llano, se me hace raro que ser yo consista en esto. En necesitar de un objeto físico en el que quepa, y que éste se vea poseído por todo lo demás que también soy yo; mi alma, mi espíritu, mi esencia, como se quiera llamar; todas esas chorradas que sirven para definir a un ser humano más allá de su envoltorio material.
Quizás para trascender ese envoltorio, para sentir que sale y se libera un poco de él, la gente habla tanto. Para no sentirse tan esclava y oprimida por la simple anatomía. O tal vez lo mejor sea todo lo contrario; dejar de hablar, permanecer mudo y así parar de mentirse. Callar para no tener que decir cosas que en realidad no se sienten.
Me miro al espejo y no me lo creo, ésta soy yo, yo, y ser yo a ratos es algo tan raro… me siento un extraño dentro de este cuerpo; no tuve ninguna capacidad de elegir sobre él, simplemente se desarrolló como quiso. Y sigue haciéndolo. Ahora seguramente empiece en breve un proceso de envejecimiento. Me estoy oxidando al tiempo que respiro, cada vez que inhalo. Y por dentro me pregunto si sigo siendo la misma, si mi cerebro es completamente igual, con sus ideas, fantasías y emociones, a como lo era, por ejemplo, ayer ¿Si cambiara mi cuerpo cambiaría mi alma, y al revés?Ésta es mi voz. Me cuesta creer que sea ésta. Que tenga una y que sea ésta. Sí, ésta, ésta. Ninguna otra. Mi voz también es algo que me cuesta reconocer como mío, me parece absurdo que salga de un proceso de esfuerzo de mi cuerpo y que ésta también sea yo. Hasta mi forma de moverme es una desconocida para mí, una compañera insospechada.
Los demás tienen más conciencia de cómo soy que la que logro tener yo. Ellos pueden mirarme a la cara, y hasta a los pies si quieren y hacerlo desde una perspectiva que para mí es imposible. Puedo mirar mis manos mientras tecleo esto, y sentir que están al revés, mientras que los otros las verán del derecho. Necesitaría abandonar el cuerpo, empecinarme en conseguir un viaje astral y, así, por primera y tal vez única vez en toda mi vida, poderme mirar a la cara. Qué suerte que tienen los muertos de poder escapar de su cuerpo, quizás incluso de poderlo contemplar durante un instante, de tener una verdadera perspectiva de quiénes fueron ellos. Tal vez si lograse verme a mí de esa manera en lugar de tener que recurrir siempre al subterfugio de un espejo, a la auto-visión diferida, sería capaz de comprenderme y ese descubrimiento me guiaría a través de toda mi existencia.Para intentar sentirme más yo, para dominar un poco este cuerpo que me tocó porque sí, lo visto como pienso que es la mejor manera de reflejar mi alma. Por eso no me gustan los uniformes, porque no dejan ver ni una pizca de lo que es nadie.
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