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Una voz que oí

Archivado en Personal � Fecha: 05-03-2008 18:57:26

Soy una chica cuyo peor sentido es el de la vista. A veces pudiera parecer sorda, pero se trata más bien de un intento patético de no escuchar según qué cosas. No es que no me gusten las imágenes bonitas; como algunas personas sé apreciar la belleza, pero es evidente que existe mucha más que la visual. Una de las cosas que más me gusta es una voz con una profundidad y una aspereza determinadas. Puedo oír una voz así y, si además adquiere tintes susurrantes, caigo de rodillas. Porque una voz es de las cosas que me fascinan y me atraen sensorialmente.

Con el gesto de una mano se puede acariciar el aire, rasgarlo, desprecintarlo. Se le puede dar una bofetada. Las sonrisas también tienen ese poder, te abofetean y te acarician, pero siempre hacen aparecer un hilillo colgante de conexión, como un diálogo. Un perfume te envuelve, es como una bocanada de aire que se aleja a toda velocidad y a la que apenas tienes tiempo de decir adiós, mucho menos de aceptarla. Ya no puedes añorarlo y ya está lejos. Y lo peor es que su recuerdo es como el del estribillo de una canción que te consta que te gusta pero que no consigues recordar. Buscas sustituto en un remedo de estribillo que no es el que quieres, pero que quizás podría serlo si no desafinaras tanto. Te dices que es por eso que no lo consigues recrear, le echas la culpa a tu propia ausencia de pericia. No obstante, ya es imposible que recuerdes esas notas concretas, y eso te martiriza.


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